martes, 12 de octubre de 2010

Cómo pasar bueno en el trabajo

Samuel Arango M.

Samuel Arango M. | Medellín | Publicado el 10 de mayo de 2010

La regla del 8 es una buena regla para la vida. Cada día dedique 8 horas para trabajar, 8 horas para dormir y 8 horas para lo demás.

Se construía una gran obra. Un obrero explicó que trabajaba para ganarse el pan con el sudor de todo el cuerpo. Otro comentó que construía un puente. Un tercero, que estaban haciendo el puente más lindo y espectacular que iba a tener la ciudad. Es fácil decir, cuál de los tres trabajaba mejor.

El trabajo puede ser un oasis o un infierno, depende especialmente de usted. Lo que cuenta es la actitud que tengamos. Alguien decía que la clave para vivir contento es hacer lo que a uno le gusta y además que le paguen. Estas son algunas ideas para que su trabajo sea una magnífica experiencia:

Construya un ambiente alegre y unas relaciones positivas. En ese lugar hay amigos y enemigos. Sepa escoger cada uno de ellos. Vaya más allá de lo que le toca hacer. Organice y participe en grupos de estudio, o en grupos de hobbies o deportes. Realice tertulias alrededor de los temas interesantes del trabajo.

Dígale NO al odio y a la envidia. Controle las emociones. No pierda la calma. Si le da rabia algo, espere a que se le pase la ofuscación. Los sentimientos negativos deterioran el nivel de vida.

No mire el reloj. Viva el trabajo intensamente y con emoción y el tiempo se le pasará demasiado rápido. Dese tiempos para descansar y para compartir. También para concentrarse. Disfrute lo que hace. Eso sí, siempre tenga algo que hacer.

Cacaree los huevos que pone. No es bueno que no dé a conocer sus logros. De sus errores todo el mundo se entera, también es justo que se enteren de sus aciertos. La humildad no es lo mismo que la bobada. Cuando uno pone un huevo hay que cacarearlo.

No le tenga miedo al cambio. No se parquee en la rutina. No acepte la frase de "que siempre ha sido así" o "no se puede" o es "política de la empresa". El cambio nos diferencia de los animales que nunca cambian y siempre hacen las cosas de la misma manera.

Tome las críticas como lo que son. No las sobrevalore. Si hay algo que ni Dios puede hacer es darle gusto a todo el mundo. Además, la gente siempre critica lo de los demás y no analiza lo propio. Escuche las críticas pero no dependa de ellas.

Acostúmbrese a alabar y hacer cumplidos. Incentivar es mucho más efectivo que reprochar. Una palmada en la espalda o una mirada de cariño, hablan más que mil palabras.

Sea sentimental. Las emociones son parte importante de la vida. No crea que en el trabajo hay que ser una piedra. Seamos humanos y el ambiente de trabajo mejorará. Querer da mejores resultados que odiar.

Más importante aún es mantener conciencia de reino, como decimos los cristianos, hacer las cosas como si fueran para Dios, o sea, trabajar con excelencia. Hacer una oración al empezar el día es otra gran ventaja, porque buscar el rostro del Señor desde temprano nos da cobertura para todo el día.
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